Analogías

Es natural tratar de llegar a lo desconocido desde lo que se conoce. Pero puede ser peligroso. Consideremos esto:

(a) “La economía es como una estufa. Una estufa se recalienta cuando la temperatura está demasiado alta. Así que cuando la economía se acerca al pleno empleo, tenemos que enfriarla subiendo las tasas de interés”.

O esta otra de los economistas:

(b) “El gobierno es como una familia. Ninguna familia puede pedir demasiados créditos y sobrevivir. Así que tenemos que cortar los programas de asistencia social y equilibrar el presupuesto”.

¿Por qué son malas estas analogías? ¿Son las premisas o la forma misma? ¿O las premisas en un caso y la forma en el otro?

La forma general de una analogía es:

x es como y.

y es A.

Por lo tanto, x es A.

  1. ¿Qué es x en la analogía a? ¿Qué es y? ¿Qué es A?
  2. ¿Qué es x en la analogía b? ¿Qué es y? ¿Qué es A?

Esta forma es inválida. Todos los razonamientos tontos pueden encajar,  incluyendo los de arriba. Una buena analogía, que debe ser evaluada con cuidado, tiene la forma:

x es como y respecto a A

y es A.

Por lo tanto, x es A.

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