Estados Unidos está perdiendo la guerra en Irak. La Administración Bush ha perdido la batalla de ganarse el corazón y la mente de los iraquíes. Cuatro de cada cinco iraquíes tiene una visión negativa de la autoridad de ocupación y las tropas estadounidenses. Estados Unidos ha perdido, con la exposición del escándalo de las torturas de Abu Gharaib, el mínimo de autoridad moral que llegó a reclamar en Irak, el mundo árabe o la comunidad internacional. Y en casa, Bush está perdiendo el apoyo como nunca antes. Una mayoría de estadounidenses creen que la guerra no merecía el precio que se está pagando y el 64% cree que el presidente no tiene un plan preciso para Irak.
El nuevo de plan de Bush de los "cinco pasos" para "ayudar a Irak a alcanzar la democracia y la libertad" no es nuevo, no establece pasos serios para resolver la crisis iraquí y no aportará nada que se parezca a la democracia o la libertad. Al contrario, es una forma segura para continuar la ocupación por parte de EE.UU., continuando con la muerte de cientos de tropas estadounidenses y aliadas y de miles de iraquíes, y con la destrucción de Irak.
Cualquier cosa que EE.UU. planee "entregar" el 30 de junio al todavía no designado gobierno interino iraquí, seguro que no será la soberanía. Irak no será soberano mientras 135.000 soldados estadounidenses y decenas de miles de la coalición permanezcan en el país bajo mando estadounidense y no sean responsables ante el gobierno iraquí.
Con o sin el respaldo de la ONU, el gran despliegue militar estadounidense no puede jamás "ayudar a establecer la seguridad" en Irak. En contraste, es la mayor causa de inseguridad y violencia, y el blanco de casi toda la violencia opositora.
Hasta ahora, las declaraciones de EE.UU. en cuanto a los esfuerzos de reconstrucción han sido más bien retóricas que reales. No hay indicaciones de que esto vaya a cambiar, y el predominio de las empresas privadas seleccionadas por EE.UU. para llevar a cabo la reconstrucción garantiza que se realizará a un ritmo mucho más lento y a un coste mucho más alto que si se llevara a cabo con recursos iraquíes o árabes. Los ataques en contra de la ocupación hacen la reparación más difícil y las nuevas ofensivas militares estadounidenses continúan aumentando el daño a las infraestructuras iraquíes, al mismo tiempo que a las casas y los lugares sagrados.
La reivindicación de Bush de estar buscando "un mayor apoyo internacional" es una farsa. La nueva resolución del Consejo de Seguridad propuesta por Washington es un proyecto para encubrir el apoyo de la ONU a una continua ocupación por parte de EE.UU.. La Casa Blanca podrá sobornar y amenazar a suficientes países como para asegurar que se apruebe una resolución en el Consejo de Seguridad, pero eso no se traduce en legitimidad internacional.
Las "elecciones nacionales" a las que se refiere Bush no se celebrarán hasta principios de 2005. Mientras tanto, el gobierno interino al que se le dará la "autoridad" en Irak el 30 de junio no tendrá autoridad para aprobar o desaprobar las acciones y ofensivas militares estadounidenses. Según funcionarios de EE.UU., no tendrá el poder de anular ninguna de las privatizaciones económicas ni ninguna de las leyes de seguridad impuestas por el procónsul Paul Bremer durante el pasado año, y no tendrá autoridad para redactar o hacer cumplir cualquier legislación nueva que tenga algún carácter significativo.
El borrador de la resolución de la ONU que EE.UU. ha puesto sobre la mesa es gravemente defectuoso. Se redactó con mucho cuidado para incluir las palabras claves de moda que muchos gobiernos europeos, árabes y de otros países están buscando. "Soberanía" se menciona doce veces y el texto está salpicado con referencias a la "integridad territorial de Irak", el "papel de liderazgo" que juega la ONU e incluso el "final de la ocupación". Pero de hecho, la resolución está diseñada para legitimar el continuo control por parte de EE.UU. sobre la ocupación mientras se da la impresión de que existe apoyo internacional, es decir, encubriendo la guerra de Irak con el apoyo de la ONU.
El borrador da a la fuerza militar controlada por EE.UU. "autoridad para tomar todas las medidas que sean necesarias para contribuir en el mantenimiento de la seguridad y la estabilidad en Irak, "mientras se anima a otros países a enviar dinero, tropas u otros recursos para ponerlos a disposición del control de EE.UU." Hay una referencia, apenas disimulada, a una potencial implicación de la OTAN, aunque bajo mandato estadounidense. A la ocupación de Irak por parte de las fuerzas comandada por EE.UU. no se le ve final. La resolución sólo se refiere a una revisión del mandato por el Consejo de Seguridad ( no a la terminación automática del mandato, sólo una revisión) después de un año o si es requerido por el "gobierno de transición" de Irak, una referencia no al "gobierno interino" del 30 de junio sino a la autoridad que creará la Asamblea Transitoria en algún futuro desconocido más allá de enero de 2005. La resolución no específica qué poderes tendrá el gobierno interino. Con anterioridad, la Administración estadounidense había declarado que el gobierno interino no tendría el poder de invalidar leyes existentes promulgadas por Paul Bremer. El borrador de EE.UU. y el RU no detalla expresamente esa limitación, pero tampoco especifica los poderes reales que tendrá el gobierno interino.