Los Acuerdos Entre Washington Y Teheran

Las negociaciones intermitentes

De Tom O'Donnell

Supuestamente, el otoño pasado el gobierno de Bush iba a bombardear miles de objetivos en Irán, en diciembre, Washington comenzó a otorgar a Irán una serie de privilegios aunque ni EE.UU. ni Irán han querido presentarlos como tales.

¿Qué ha pasado para que ocurra este giro tan súbito en la posición de EE.UU. con Irán y de Irán con EE.UU. -si, de hecho, esto es de lo que se trata?

En 2003 Irán ofreció un "pacto especial" a EE.UU. que habría tratado prácticamente todas las cuestiones sobre las que EE.UU. e Irán están enfrentados. Los EE.UU. lo rechazaron sin siquiera considerarlo, no estando dispuestos a aceptar nada que no implicase un "cambio de régimen" en Irán. No existen pruebas de que los recientes acontecimientos tengan nada que ver con el pacto especial, pero está claro que hay un acuerdo parcial en desarrollo entre Irán y los EE.UU. Las preguntas que suscita son, ¿qué significa esto para Irak? y ¿cuáles son los obstáculos para un pacto especial que dé fin al enfrentamiento entre EE.UU. e Irán? Mientras no haya perspectivas de llegar a un acuerdo, la posibilidad de que, más pronto o más tarde, EE.UU. ataque a Irán y de que se produzca una guerra a gran escala en Oriente Medio sigue siendo una posibilidad real.

Las líneas generales de la respuesta a cada una de estas cuestiones ya han quedado claras. Pero, antes de que nos adentremos en esa historia, lo primero que debe estar claro es que este enfrentamiento nunca tuvo que ver "en realidad" con las armas nucleares - se trata del petróleo de Irán. Para ser más preciso, se trata de que EE.UU. no confía en el gobierno clerical de Irán para que desarrolle y dirija las grandes reservas iraníes de petróleo y gas natural. Por ejemplo, no confía en lo que haría el líder actual si se levantaran las sanciones para las inversiones extranjeras en petróleo y entrara un flujo de beneficios, siendo capaz de crear una fuerza militar moderna en el Golfo Persa (nuclear o de otra naturaleza) donde se encuentra el 60% de las reservas mundiales de petróleo. Este es un lugar donde los EE.UU. insisten en tener la hegemonía. No tiene la más mínima intención de dejar que nadie proyecte su poder en esta zona. Este es el quid de la cuestión: ningún gobierno estadounidense, no sólo el actual con sus neocons, ha creído que un líder clerical iraní funcionaría de manera razonable y eficiente (desde la perspectiva estadounidense) en el mercado del petróleo, con los aliados en el Golfo de Estados Unidos en la OPEP, Arabia Saudita, Kuwait y los Emiratos Árabes.

EE.UU. ha mantenido las sanciones sobre el petróleo de Irán durante casi 13 años precisamente para evitar que se convierta en la gran potencia petrolera en la que se hubiera convertido de forma natural. Los resultados son que el sector petrolero y de gas natural en Irán nunca se han recuperado totalmente desde la revolución de 1979 y desde la guerra entre Irán e Irak de 1980-1988. Bloqueada desde 1995 a las grandes inversiones extranjeras y a la tecnología petrolera que intentó adquirir ese año (aunque ese primer gran trato comercial hubiese sido con una empresa petrolera estadounidense), y con una creciente población que consume cada vez más petróleo, Irán ahora exporta menos de la mitad del petróleo que exportaba en los años 70 bajo el Sha. El resultado es que, aunque Irán tenga la tercera reserva de petróleo más grande del mundo, no puede considerarse que posea ninguna influencia por ello. En la actualidad, Irán exporta solamente 2,4 millones de barriles al día, pero Arabia Saudita puede aumentar fácilmente su producción en 2 millones de barriles al día y las reservas estratégicas de petróleo estadounidenses y europeas cubrieron los 2 millones de barriles diarios durante el desastre del Katrina sin esfuerzo. De hecho, las Reservas de Petróleo Estratégicas (SPR) de la Agencia Internacional para la Energía (IEA) de los estados miembros de la OECD (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) pueden mantener este nivel de extracción durante los próximos cuatro años si las reservas comerciales fuesen necesarias. La conmoción psicológica de cualquier corte de suministro de petróleo iraní causaría, al menos temporalmente, una súbita subida de precios, sin embargo no habría crisis o escasez de petróleo. Esto es por lo que Irán ha rechazado deliberadamente esa amenaza ya que jugaría a favor de EE.UU. y le ayudaría a preparar a la opinión pública para utilizar su fuerza militar contra Irán. Las sanciones han dejado las refinerías de Irán en tan mal estado que el país importa más del 40% de la gasolina. Su compañía nacional de petróleo esta en un estado tan lamentable que solamente puede extraer dos tercios de lo que extrae un pozo normal en otra parte del mundo. La realidad de las sanciones de EE.UU. y ahora de las Naciones Unidas, es que Irán está haciendo casi la misma cantidad de dinero per capita por la exportación de petróleo que lo que hace Irak -un país con un sector petrolero en pésimo estado. A todo esto hay que añadirle la corrupción de los funcionarios y una mala gestión de la economía, pero las sanciones para la inversión extranjera son un problema grave para la economía iraní y para los círculos de mando futuros.

Enfrentado a una política de cambio de régimen que le impone Estados Unidos, pero sin tener ninguna influencia con su petróleo, con una economía con cada vez más dificultades debido a los efectos de las sanciones, Irán ha cultivado dos opciones durante los últimos cuatro años para contrarrestar la presión que ejerce EE.UU.: mostrarse como una amenaza nuclear y más tarde ejercer toda la influencia que tiene dentro de Irak para frustrar los intereses estadounidense en ese país.

En el plano nuclear, los intentos iraníes de producir uranio enriquecido y de desarrollar mísiles capaces de transportar una cabeza nuclear, totalmente a la vista de todo el mundo, son dos de los tres elementos necesarios para desarrollar su capacidad de desarrollo de armas nucleares. Aunque el tercer aspecto, el intento por parte de Irán de dominar la formación de uranio en el grado necesario para ser utilizado en la fabricación de armas nucleares, se ha declarado inexistente por parte de la NIE, los otros dos aspectos, y especialmente la tecnología para enriquecer uranio, siguen siendo el anatema para EE.UU., la UE y otros grandes poderes.

Irán ha fomentado ambos temas, el nuclear y, en mayor medida, el tema de Irak, como tácticas de intercambio para el levantamiento de las sanciones de EE.UU. y para recibir garantías de seguridad contra cualquier intento de cambio de régimen. En este contexto, cualquier garantía de seguridad contra un cambio de régimen es contrario a los planes de Washington de colocar un gobierno favorable a EE.UU. como requisito antes de levantar las sanciones y que Irán se coloque en el lugar que le corresponde en el mundo del petróleo.

Un acuerdo sobre Irak

El actual cambio en las hostilidades de EE.UU. hacia Irán tiene que ver con la cooperación de este país con EE.UU. en la pacificación de Irak. Está claro al leer ciertos reportajes de prensa que los lideres iraníes han decidido seguir el acuerdo cerrado con EE.UU. durante su primera negociación pública celebrada en la Zona de Seguridad de Bagdad el 28 de mayo 2007 con el ministro de asuntos exteriores iraquí.

Primero, se formó un subcomité que consistía en diplomáticos estadounidenses e iraníes de segunda fila, descritos como serios y apolíticos (es decir, técnicos) para coordinar los intentos de EE.UU. e Irán de estabilizar Irak. Supuestamente, los EE.UU. se tenían que concentrar en trabajar con sus nuevos aliados Suníes, a cuyas fuerzas habían estado armando y entrenando, mientras que los iraníes debían trabajar de manera similar con sus aliados Chiítas en el sur de Irak. En ambos casos, el objetivo era contener y eliminar las fuerzas hostiles al gobierno central iraquí. Un análisis de seguridad de STRATFOR lo dejó bastante claro: "Traducción: los dos países crearán un comité de purga, Estados Unidos matará a cualquier Suní iraquí que no coopere mientras que los iraníes harán lo mismo con los rebeldes Chiítas de Irak."

Segundo, no se permitirá al ejército iraquí desarrollar la capacidad necesaria para proyectar su fuerza fuera de las fronteras de Irak, estará para siempre restringido al control interno del país. Para garantizar la soberanía de Irak, los EE.UU. mantendrán fuerzas permanentes en Irak. Un ataque contra Irak será un ataque contra un protectorado estadounidense, al igual que el ataque de Saddam contra Kuwait en 1991, conllevará una reacción similar. En resumen, Irak se unirá a Arabia Saudita, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos como un estado productor de petróleo bajo el protectorado de EE.UU. Este es precisamente lo que EE.UU. y Gran Bretaña han pretendido todo este tiempo.

Si recapitulamos, al menos, debería quedar claro que el intenso intercambio de acusaciones y amenazas entre Irán y EE.UU. en los meses previos a su reunión en mayo fueron maniobras que, por una parte, eran intentos de EE.UU. de llevar a Irán a la mesa de negociaciones en sus propios términos y, por otra parte, intentos de Irán para conseguir concesiones especificas de EE.UU. antes de acceder a ayudarles en Irak.

El 31 de mayo, después de sus acuerdos sobre Irak, el presidente Bush, celebró el compromiso de EE.UU. acordado con Irán diciéndole a la prensa que auguraba el futuro papel de EE.UU. en Irak como el que ha tenido en Corea del Sur durante los últimos 50 años. El significado de esta aparente incongruencia toma sentido cuando uno se da cuenta de los tratados militares especiales que EE.UU. tiene , no sólo con Arabia Saudita, Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos y Egipto sino también con Corea del Sur, que los convierte en protectorados militares de EE.UU. Bush prefirió utilizar el ejemplo de Corea del Sur donde, en cualquier caso, el ejercito de EE.UU. ha estado destinado desde que terminó la Guerra de Corea para garantizar su soberanía en contra de cualquier ataque de Corea del Norte o de otra nación. En noviembre, el gobierno iraquí había solicitado formalmente un tratado similar con EE.UU. Sin embargo, justo después de la segunda y tercera reunión en Irak en julio 2007, las cosas comenzaron a esclarecerse entre EE.UU. e Irán. Llego el momento de que el General Petraeus compareciese ante el Congreso. Dos evaluaciones de seguridad emitidos justo antes por los servicios de inteligencia estadounidenses (no por Petraeus) eran extremadamente pesimistas sobre cualquier progreso que el aumento de tropas de EE.UU. hubiera conseguido para pacificar Irak. Esto produjo el más firme llamamiento hasta ahora de senadores demócratas, a los que se unieron un número significativo de senadores republicanos, para una "retirada" de las tropas estadounidenses de Irak. La resolución que estaba bajo consideración en el Senado en ese momento era, como siempre ha sido, no una resolución para una retirada real de Irak y sus alrededores, sino una retirada a sus fronteras, a una posición que tiene como objetivo aislar el país de la intervención de cualquiera de sus vecinos mientras se permite al aparentemente incontrolable conflicto sectario iraquí que se agote por si mismo sin necesidad de seguir provocando "pérdida de vidas estadounidenses o tesoro."

La lógica de esta clase de "retirada" era que una vez la guerra civil sectaria hubiera terminado y todos los bandos estuviesen exhaustos después de los meses o años que pudiera durar, el ejército estadounidense regresaría de su "retiro a las fronteras" de Irak para establecer finalmente un gobierno aliado de EE.UU. en Bagdad. El diputado Murtha, por ejemplo, describió a menudo su plan anterior como una "retirada a las fronteras," para aislarlo mientras la guerra civil seguía en marcha. Entonces, y sólo entonces, cuando EE.UU. regresara, comenzarían a fluir enormes inversiones al sector petrolero iraquí, esto es, bajo un régimen de confianza que aceptaría su suerte como un protectorado de EE.UU. al igual que otras naciones productores de petróleo del Golfo. Este ha sido el objetivo estratégico principal de EE.UU. en Irak desde después de la Primera Guerra del Golfo -especialmente desde la invasión de 2003. También es la visión estratégica que EE.UU. quiere para Irán. Fue en este momento, en agosto, cuando los lideres iraníes y la mayoría de los comentaristas cometieron un grave error de juicio de la situación a la que se enfrentaba EE.UU. Los líderes iraníes parece que creyeron que el gobierno de Bush podía verse forzado a la retirada (aunque de la manera mencionada anteriormente). Efectivamente, si ese fuese el caso, razonaron, ¿qué necesidad hay de continuar negociando con EE.UU. y hacer concesiones sobre el futuro de Irak? Los iraníes interrumpieron las negociaciones rápidamente (o precipitadamente). Lo que es más, el presidente Ahmadinejab hizo una propuesta pública a los vecinos árabes de Irak, que ellos junto a Teherán, deberían entrar a llenar el vacío de poder creado con la retirada de EE.UU. de Bagdad.

El 28 de agosto, el presidente Ahmadinejad en un discurso en directo en la televisión iraní dijo :"el poder político de los ocupantes (de Irak) se está deteriorando rápidamente y muy pronto seremos testigos de un gran vacío de poder en la región. Nosotros, con la ayuda de nuestros amigos en la región y de la nación iraquí, estamos preparados para llenar este vacío...Están atrapados en el fango de sus propios crímenes y no tienen otra elección que reconocer su fracaso y aceptar la independencia y los derechos de la nación iraquí...Aunque permanezcáis en Irak durante otros 50 años, la situación nunca mejorará sino que empeorará...Quiero anunciaros oficialmente que el tema nuclear iraní esta cerrado. Hoy Irán es un Irán nuclear, lo que quiere decir que ha completado el ciclo para la producción de combustible."

Simultáneamente, Teherán hizo propuestas a Arabia Saudita para asegurarle que, si Irán se convirtiese en la fuerza dominante de la región después de la retirada estadounidense, el nuevo orden en Irak no debería ser visto como un peligro para ellos y sus aliados Suníes. Pero ocurrieron dos cosas que socavaron este atrevido cambio de curso de los líderes iraníes. Una fue que estaba basado en una estimación falsa de lo que haría el Congreso de EE.UU. La otra fue que los líderes iraníes calcularon mal la posibilidad de que Washington tomase represalias demostrando una voluntad brutal de realizar un ataque militar masivo contra Irán.

Sobre el primer asunto, el informe del General Petraeus al Congreso, expone vehementemente que la situación en Irak todavía podía salvarse del desastre. De manera más significativa, su informe fue suficientemente convincente para que la mayoría de senadores, tanto republicanos como demócratas, detuviesen cualquier legislación para una resolución de retirada. Podría parecer que el éxito de EE.UU. en reunir a las fuerzas tribales Suníes, junto con la muestra de compromiso por parte de EE.UU. encarnado en el aumento de tropas, y todo ello combinado con el cambio de tácticas puestas en práctica por Petraeus, por las que los EE.UU. ha alternado la protección al ejército con la protección de la población iraquí, han comenzado a dar un giro para EE.UU. Además, era muy posible que los intentos de Irán de frenar los ataques de la milicia Chiíta que comenzaron en mayo de 2007 (incluso aunque estos intentos hayan sido suspendidos o reducidos significativamente) también hayan facilitado mucho este cambio en Irak.

En segundo lugar, cuando el presidente Bush se dirigió a la Asociación de Veteranos de EE.UU. el 28 de agosto, el mismo día que el presidente Ahmadinejab hacía un llamamiento público para un nuevo orden de Irak y de la región con su centro en Irán después de la retirada de EE.UU., afirmó que : "Los ataques a nuestras bases y a nuestras tropas con municiones suministradas por Irán han aumentado en los últimos meses, a pesar del compromiso de Irán para ayudar a estabilizar la situación de seguridad en Irak. Algunos dicen que los líderes de Irán no tienen conocimiento de los que miembros de su régimen están haciendo. Otros dicen que los líderes iraníes están buscando provocar a Occidente. De cualquier manera, no pueden evadirse de sus responsabilidades... el régimen iraní debe detener estas acciones. Y hasta que lo haga, tomaré las medidas necesarias para proteger a nuestras tropas. He autorizado a nuestros comandantes en Irak que hagan frente a las actividades asesinas de Teherán."

A los pocos días del discurso de Bush, Saymour Hersh escribió en el New Yorker del 8 de octubre de 2007 sobre la nueva resolución y planes del gobierno de EE.UU. y del Pentágono de bombardear Irán. La mayoría de los observadores preguntaban ¿cómo puede ser, en una situación en la que EE.UU. esta tan agotado en Irak que el gobierno pueda estar considerando un ataque serio contra Irán para conseguir un cambio de régimen? Sin embargo, las preparaciones que se revelaron para un bombardeó en Irán no tenían, per se, la intención de un cambio de régimen en Teherán. Esta vez era un aviso de que, si EE.UU. se viera forzado a retirarse de Irak, si su aventura para cambiar el régimen de Irak fracasara, este fracaso no representaría una posibilidad estratégica para Irán. Al contrario, cualquier retirada de EE.UU. sería lo que se conoce en ciencia militar como una retirada de "tierra arrasada."

El aviso de Bush del 28 de agosto a Irán, y la revelación del New Yorker deberían ser consideradas junto con otra declaración muy poco diplomática de Bush en su siguiente conferencia de prensa el 17 de octubre: "Tenemos un líder en Irán que ha anunciado que quiere destruir Israel. Así que le he dicho a la gente que si quieren evitar la Tercera Guerra Mundial, deberían estar interesados en evitar que adquieran los conocimientos necesarios para fabricar un arma nuclear. Me tomo muy en serio la amenaza de Irán con un arma nuclear. Y continuaremos trabajando con todas las naciones sobre la seriedad de esta amenaza." Esas declaraciones de guerra tan tajantes, y sobre todo de una guerra mundial, hechas inmediatamente después de las revelaciones de Hersh fueron ampliamente comentadas en la prensa, tal y como Washington había previsto. Bush y el Pentágono estaban enviando advertencias a Irán de que EE.UU. tenía todas las intenciones de entablar un conflicto armado con este país .

Sin embargo, hubo un cierto matiz en estos preparativos para un ataque militar de EE.UU. contra Irán. Esta nueva amenaza de bombardear Irán (comparadas con el incidente anterior, revelado por Hersh) no tenía la intención de ser un bombardeo masivo a gran escala de decenas de miles de objetivos de infraestructuras económicas y militares que reduciría al país a un estado de absoluta ruina económica y militar, sino que más bien tenía como objetivo particular las instalaciones y el personal de la Guardia Revolucionaria Iraní (IRG siglas en inglés). Recientemente los funcionarios del gobierno han acusado en repetidas ocasiones a los Cuerpos Quds de la IRG de servir de apoyo a los grupos Chiítas que todavía están luchando contra el ejército estadounidense y sus aliados en Irak violando el acuerdo de mayo de 2007. En consecuencia EE.UU. ha comenzado a quitar el énfasis puesto en el programa nuclear iraní como objetivo principal para los ataques y se han centrado en las instalaciones del IRG en Irán. Hersh escribió: "El programa revisado de bombardeo para un posible ataque, con la atención centrada en el contra terrorismo está consiguiendo apoyo entre los generales y almirantes del Pentágono. La estrategia demanda el uso de mísiles crucero lanzados desde el mar y ataques en tierra y bombardeos con objetivos más precisos, incluyendo planes para destruir los campos de entrenamiento más importantes de la Guardia Revolucionaria, almacenes de suministros e instalaciones de mando y control."

El ataque a objetivos más amplios del país sería contraproducente, ya que pondría en contra de EE.UU. a toda la cúpula dirigente y a la nación mientras que un ataque dirigido principalmente a objetivos de la IRG (aunque sean, sin embargo, devastadores y preventivos) pueden en su lugar intensificar cualquier disputa en los círculos de mando con la IRG y grupos de extrema derecha asociados por haber llevado mal las relaciones con EE.UU. -en particular con el presidente Ahmadinejad por el abandono de las negociaciones y por realizar amenazas públicas precipitadas de llenar el vacío político después de un fracaso inminente de EE.UU. en Irak. Por consiguiente, como escribió Hersh: "Un asesor de contraterrorismo del Pentágono me dijo que si se llevaba a cabo la campaña de bombardeos, estaría acompañada de una serie de lo que él llama "incursiones cortas y precisas" de las unidades del Ejercito Especial Estadounidense en presuntos campos de entrenamiento iraníes. El dijo, ´ Cheney está dedicado a esto, sin duda ´."

Aparentemente, la campaña de amenazas bastante creíble de EE.UU. y sus preparativos para la guerra tuvieron el efecto deseado en Irán. Al poco tiempo, Teherán entregó al IAEA copias de los planos y proyectos de su trabajo con cabezas nucleares en años anteriores, indicando su buena voluntad para volver a ayudar a EE.UU. en Irak. Las nuevas negociaciones iban a comenzar de nuevo en algún momento de enero de 2008.

A mediados de diciembre se decidió retrasarlas debido a "temas de horarios", aunque continúan sucediendo intercambios reales quid pro quo entre EE.UU. e Irán, mientras mantienen conversaciones de alguna manera que no son públicas.

Realmente, quizá haya más en la historia de lo que se hizo para forzar el regreso de Teherán a la mesa de negociaciones sobre Irak, y puede que tenga que ver con un acuerdo arquetípico entre Washington y Moscú, a cambio del cual el Secretario de Defensa Gates admitió públicamente que el sistema antimisiles de defensa que EE.UU. quiere colocar en la Republica Checa y Polonia y al cual Rusia se opone enérgicamente, podría "desaparecer" si la "amenaza iraní" desapareciera. Inmediatamente después de reunirse con los Secretarios Gates y Rice en Moscú, el presidente Putin envió personalmente un mensaje al Líder Supremo en Teherán al abrigo de sonrisas públicas y palmaditas en la espalda el mismo día que el presidente Bush hizo su comentario sobre "la Tercera Guerra Mundial". El entonces jefe negociador nuclear de Irán, Ali Larijani, dijo que "el presidente ruso Wladimir Putin, en su viaje a Teherán, tenía un mensaje especial para los funcionarios iraníes." Cuando le preguntaron si tenía que ver con las actividades nucleares iraníes, Putin dijo: "Si, también tratamos el tema nuclear iraní." El Líder Supremo A. Khamenei respondió a Putin: "Pensaremos en lo que nos ha dicho y en su propuesta," añadiendo que Irán "tenía la intención de cubrir las necesidades de energía nuclear del país."

En resumen la historia es esta: si de hecho los descubrimientos recientes del NIE de que Irán ha abandonado un programa explicito de fabricación de armas nucleares como parte del quid pro quo entre Washington y Teherán, entonces es, sin duda, un quid pro quo por la vuelta de Irán a cooperar en la pacificación de Irak. Desde este ángulo, el informe del NIE es también un paso para preparar a la opinión pública de EE.UU. y de Irán para una progresión de cada vez más pasos públicos hacia la cooperación entre los dos países en Irak. Sin embargo, como indiqué al principio, ni la pacificación de Irak ni el programa nuclear son los asuntos principales que dirigen la larga crisis entre EE.UU. e Irak. El tema principal que debemos tener siempre en cuenta es que el conflicto entre EE.UU. e Irán está fundamentado en el petróleo -y el petróleo de Irán y del Golfo Pérsico tiene, a su vez, mucho que ver con la hegemonía de EE.UU. en el Golfo y su papel como el único superpoder en el mundo. Todavía no existen pruebas de que EE.UU. haya aceptado el actual liderazgo religioso en Irán como digno de confianza para estar a cargo de vigorizar la producción de petróleo iraní. Las exportaciones de Irán podrían duplicarse o triplicarse quizá en un periodo de cinco a siete años si se levantaran las sanciones y se permitiera la entrada de grandes inversiones y tecnología extranjeras.

Ahora, con un acuerdo de que Irak sea un protectorado de EE.UU., cuatro de los cinco principales países productores de petróleo del Golfo lo serán, siendo Irán el único que no quede reducido a ese estado. Los líderes iraníes están tratando de intercambiar su capacidad de desbaratar los intentos de EE.UU. de pacificar Irak por una mejora de sus relaciones y otras concesiones. Pero, ¿qué les queda ahora a los líderes iraníes para negociar su principal requisito estratégico -el levantamiento de las sanciones al petróleo de EE.UU. y de la ONU sin un cambio de régimen? Es dudoso que acceder a no enriquecer uranio sea suficiente para satisfacer a Washington en ese tema. ¿Qué puede satisfacer a Washington que no sea acceder a ser de alguna forma un protectorado de EE.UU. -un estado incapaz de proyectar poder en su región y dependiente de otro para su defensa? No hay duda de que Arabia Saudita, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos también tienen líderes contrarios a que Irán proyecte su poder en la región. Por ahora, parece que los acuerdos a los que se está llegando son solamente acuerdos parciales, acuerdos sobre Irak, y mientras el acuerdo principal sobre el petróleo iraní se siga esquivando, los intentos de EE.UU. para un cambio de régimen seguirán siendo una amenaza real para la población iraní y para la paz en el mundo.

Tom O´Donnell escribe y da conferencias sobre el orden mundial del petróleo. Da clases en el programa de graduados en asuntos internacionales en la New School.

Volver al índice